La Ley General de Sanidad, 30 años después

 

14578379820_bcfab90632_o

La Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad cumple hoy 30 años, desde su promulgación en el BOE. Ideada como marco normativo básico que ejerce de modo efectivo su función de ordenación y vertebración del sistema, ha cumplido su papel. Sin embargo, desde 2002 que se transfieren los servicios del Insalud a todas las Comunidades Autónomas, incluyendo el grueso de las competencias: planificación, contratación, gestión y control, hubiera convenido adecuar las reglas básicas por las que se rige nuestro sistema sanitario. La Ley de Cohesión y Coordinación de 2003, no consigue una operativa, ni unas reglas de juego claras entre los poderes públicos sanitarios, ni un cambio de actitudes entre las Administraciones Central y Autonómicas, ni aborda los asuntos sanitarios más relevantes. El énfasis que hace está muy centrado en profundizar la estrategia de coordinación. El escenario actual es de una gran complejidad y quedan por introducir cambios necesarios que aseguren que el sistema sanitario continua respondiendo de manera coherente y solidaria, a las necesidades y expectativas de una sociedad en permanente proceso de cambio.

Y, ¿cuáles son los asuntos más relevantes?. Redefinir y consolidar el aseguramiento sanitario público como mecanismo de cobertura social frente al riesgo de la salud, fijando el carácter del derecho a la asistencia sanitaria como derecho subjetivo, universal y no contributivo. Se debe profundizar en la ordenación normativa de las prestaciones sanitarias comunes y avanzar en la configuración de las complementarias con sus tiquets moderadores correspondientes. Las nuevas prestaciones, tecnologías, programas, medicamentos, requieren de un proceso de evaluación tecnológica que garantice su seguridad, efectividad y eficiencia, sin olvidar la dimensión ética ni el impacto financiero que suponen. Conciliar inteligentemente regulación e innovación es el desafío. Se hace necesario revisar el catálogo de derechos y deberes de los ciudadanos que incluyan plazos de acceso máximos atendiendo a criterios objetivos y socialmente aceptables. Hay que implantar el instrumento legal que haga que las Comunidades Autónomas cooperen en las competencias atribuidas al Estado. La cooperación en el movimiento de los profesionales entre territorios, los sistemas de información, la tarjeta sanitaria, la historia digital, las compras centralizadas y muchos otros temas requieren acuerdos y cumplimientos recíprocos. La financiación sanitaria precisa de un nuevo modelo que estabilice los factores exógenos que empujan el crecimiento del gasto, tales como los cambios en los patrones de morbilidad y mortalidad, el aumento de las expectativas de los ciudadanos en la demanda de cuidados y la incorporación de nuevas tecnologías.

Un Ministerio sin liderazgo es improbable que lleve a buen puerto una auténtica refundación del Sistema Nacional de Salud Español, como la que precisa el conjunto de sus servicios de salud de las Comunidades Autónomas, que muestran signos incontestables de agotamiento. Hace falta que todos arrimen el hombro en el pilar del estado de bienestar mejor valorado por la ciudadanía y del que todos nos sentimos de orgullosos y tranquilos, tanto como para conciliar el sueño ante posibles contingencias catastróficas.

 

La Universidad Pompeu Fabra (UPF), a la cabeza de los rankings de universidades

diposit-aigues-1.jpg
Edificis amb história: Dipòsit de les Aigües de la UPF

 

La Universidad Pompeu Fabra lidera la clasificación U-Ranking de universidades españolas con índice de 1.6, según el último informe sobre universidades españolas realizado por la Fundación BBVA y el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas).

El documento U-Ranking (Indicadores Sintéticos del Sistema Universitario Español) 2016 presenta la cuarta edición de los resultados de las universidades en sus actividades docentes, de investigación y de innovación y desarrollo tecnológico, ofreciendo una ordenación de las instituciones para cada ámbito y para el conjunto de las actividades universitarias, corrigiendo los efectos del distinto tamaño de las instituciones para hacerlas comparables entre sí. La Pompeu Fabra, una joven universidad que se inauguró en 1990 ha ido escalando puestos en los distintos rankings desde entonces hasta ser la primera. Para la Fundación Gaspar Casal  es un honor tenerla como socia en nuestro Máster de Administración y Dirección de Servicios Sanitarios desde el año 2000. Llevamos 27 ediciones de un programa blend cuyas asignaturas presenciales se imparten en Madrid a plena satisfacción. Siempre hemos encontrado en dos de sus organismos, la Barcelona School of Management  y el Centro de Investigación en Economía y Salud  respuesta y apoyo en nuestros empeños formativos reglados.

También según la clasificación U- Multirank que financia la Comisión Europea, la Universidad Pompeu Fabra está a la cabeza de las tres universidades españolas más influyentes en investigación con publicaciones altamente citadas, obteniendo la clasificación más alta. En este ranking cada universidad recibe una calificación en cada uno de los 30 indicadores entre A (muy buena) y E (floja). Estos indicadores se distribuyen en cinco áreas: investigación, enseñanza y aprendizaje, compromiso regional, transferencia de conocimientos y orientación internacional. En el informe europeo participan más de 1.300 universidades e instituciones de enseñanza superior de 90 países

Además,  el ranking de Times Higher Education (THE), uno de los rankings universitarios de más prestigio e influencia mundiales, ha publicado la edición 2016 del ranking de universidades jóvenes 150 Under 50, que recoge las ciento cincuenta primeras instituciones de todo el mundo con menos de 50 años de antigüedad. En esta quinta edición de la lista, la primera que incluye 150 instituciones (hasta ahora eran 100),  la UPF se ha situado como 15a. mejor universidad joven del mundo, 11a. de Europa y 2a. de España. La UPF, que ha obtenido un marcador general de 54,6 puntos, destaca sobre todo en los indicadores de Impacto de las citas (en qué medida las publicaciones de una institución son referenciadas por otros académicos), con 90 puntos; y de Proyección internacional (estudiantes y profesores internacionales que atrae la universidad y en qué grado la institución pública artículos con otras universidades extranjeras), con 63,3 puntos. En los tres indicadores restantes, obtiene una puntuación de 37,1 en Docencia; 37,2 en Ingresos procedentes de la industria, y 35,4 en Investigación.

Nos queda mucho por hacer. La evaluación por comparación y un ranking lo es, nos enseña donde mejorar. Ciertas reglas de juego dirigidas a evitar la endogamia con las que nació la UPF, ayudan en la tarea. Enhorabuena a todo el personal de la Universidad por estos resultados que, a los que nos sentimos parte, nos honran.