Hablemos de carteras de servicios

El pasado 17 de mayo en Diario Medico, Enrique Castellón escribió una lucida y acertada tribuna. Denota juicio y conocimiento sobrados. El Institute of Medicine de los EEUU y el National Institute for Health and Clinical Excellence para Inglaterra y Gales, y sobre todo, la Red Cochrane, proveen de evidencia para poder acabar de caracterizar una cartera de servicios públicos en términos de efectividad que puede ser trasladada a nuestra cobertura publica y gratuita, prescindiendo de todas aquellas intervenciones que tengan escaso valor clínico. En la incorporación de nuevas tecnologías, como apunta Enrique, los profesionales tienen un relevante papel y también las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, en ambos casos dotados de plena independencia. Se trata de afrontar un enorme reto, disminuir la brecha en la variabilidad de la practica clínica no justificada. Y de poner énfasis en la medición de la calidad asistencial y del impacto de las intervenciones sanitarias sobre los resultados en salud. Por tanto la cartera básica y común debe estar accesible a todos en condiciones de máxima calidad y efectividad. En sanidad el reto no es tener mas financiación sin mas, imposible con los tiempos que corren y sin haber desinflado la burbuja sanitaria. Ni tampoco gastar menos, el desafío no baladí es definir las prestaciones cubiertas con el dinero de todos de forma rigurosa y por ende, gastar mejor realizando las cosas de forma correcta. Y para ello no queda otra  que evaluar toda nueva tecnología que llama a la puerta del mercado. Sin embargo, con médicos desmotivados y con desidia gestora para rejuvenecer las organizaciones sanitarias, se nos ocurre ciertamente difícil. Se precisa de un liderazgo real, consistente y coherente en toda la función directiva. También de incentivos y carrera profesional que huya de la discrecionalidad y esté basada en méritos y capacidad. Malos tiempos para lírica, esperemos que solo en el corto plazo.

El viernes 25 se publica una atractiva tribuna en Diario Medico que firma Jaume Puig y ahonda en la de Enrique Castellón, sobre cartera selectiva de servicios. Señala que una cobertura selectiva de prestaciones según la evidencia científica de la efectividad comparada y el análisis coste efectividad requiere cambios estructurales en los procedimientos y en los criterios de financiación y fijación de precios de los medicamentos. Las prestaciones comunes requieren como mejor guía la transparencia en su evaluación. Lo importante al definir prestaciones y caracterizarlas en carteras es definir bien indicación y uso clínico. Aquí como decíamos los profesionales tiene un gran papel y también la gestión clínica. Los próximos 7 y 8 celebramos en Valencia el IV congreso de gestión clínica donde revisaremos experiencias concretas de avance en España

Por otro lado lo que señala Jaume es que sea la red de agencias del RDL 16/2012 la que se ocupe de las nuevas tecnologías y procedimientos sobre la base de lo que ya se ha revisado en otros lugares, haciendo un esfuerzo en adaptación objetiva y contextualización local. A nuestro entender tiene fundamento

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